jueves, 24 de mayo de 2012

EL CHUPA-CHUPS



    Corrían los años cincuenta y España empezaba a
recuperarse del desastre de la Guerra Civil. En este
marco, Enric Bernat, un empresario con visión y ambi-
ción, que provenía de una estirpe de confiteros cuyo
abuelo fue el primero en fabricar caramelos en España,
tuvo la idea feliz de ponerle el palito al caramelo. La
primera de estas golosinas, con palo de madera, apare-
ció en 1958, y se comercializó al precio de una peseta,
lo que no era especialmente barato. La sociedad se
denominó inicialmente Granja Asturias, S.A.; aunque
pronto –en 1964–, y visto ya el éxito del producto,
cambió a su nombre actual: Chupa Chups, S.A.

La difusión mundial del chupachups comenzó ense-
guida. En los años setenta se comercializaba en países
como Estados Unidos, la Unión Soviética, Japón, Ale-
mania, Méjico o Australia. Hoy día, sus ventas llegan a
ciento setenta países, es decir, prácticamente a todo el
mundo. La facturación de Chupa Chups, S.A. superó
en 2002 los quinientos millones de euros, y en sus
fábricas trabajan dos mil personas.